EL COLECHO ES MALO

¡No lo hagas!

El colecho es malo. No lo hagas porque puede que tu hijo salga dependiente, no quiera dormir solo más adelante y sea muy inseguro. Seguro que te sorprende algo así de mi, que no suelo ser tan tajante y de extremos pero hoy te quiero explicar algo muy personal. Algo que nunca he explicado pero que ahora creo que es necesario.

Desde que soy madre y entendí que este mundo no es tan maravilloso pienso distinto. No es un mundo de color de rosa. Tiene rosa, claro, pero también gris y negro y verde y rojo. Tiene colores maravillosos y otros que querrías borrar, pero que son necesarios. Muy necesarios.

Por eso me sorprende leer tantas veces frases tajantes a partir de una opinión personal. No hagas esto, esto es malo, esto es perjudicial, esto puede hacerle mucho daño. Por supuesto, no estoy hablando de opiniones profesionales, estoy hablando de opiniones nuestras, tuyas y mías.

EL COLECHO ES MALO

Yo podría pensar que el colecho es malo. Y aquí va mi experiencia. Cuando yo era pequeña dormía con mi madre. No era colecho, era dormir con mi madre porque encontraba seguridad, estaba más calentita y no tenía miedo. Aún no se conocía la palabra pero tanto mi madre como yo disfrutamos de ese momento. Como su padre y yo hacemos ahora con Manuel. Más adelante, reconozco que me costó mucho dormir sola, que hasta muy mayor no pude dormir fuera de casa y que soy una persona algo dependiente. ¿Me afectó negativamente dormir con mi madre? ¿Podría ser ahora una persona más segura, más realizada, mejor persona?

Podría ser, o no. No lo sé y ya nunca podremos cambiar las cosas. Con Manuel hago colecho, por supuesto. Y espero que haya quedado claro que el título es simplemente una forma de llamar tu atención. Pero no puedo evitar sorprenderme que una madre, una madre que sabe que tantos colores hay en esta vida, se dedique a señalar lo que está bien o mal. 

Por favor, disfrutemos de estos matices, de tantos colores maravillosos, de tantas experiencias. Compartamos las experiencias, nuestras opiniones, pero no hagamos juicios.

¿Qué opinas de este tema? ¿Eres de extremos o de colores?

8 comentarios en “¡No lo hagas!

  1. Parece que hoy nos ponemos de acuerdo para dar nuestra opinión con estos temas. Yo en el blog hoy hablo de respeto y es que estoy harta de que la gente se crea con derecho a decirme qué es mejor o peor para mi hija. Sinceramente, nuestras madres lo hicieron lo mejor que pudieron con lo que tenían y nosotras haremos lo mejor que podamos para nuestros hijos, porque nuestra máxima es que ellos sean felices, estén sanos y sobre todo sean personas coherentes, dinámicas y buenas cuando sean mayores. No sé, pero esto de que nos metamos tanto en vidas ajenas me repatea cada día más.

    MUAS!

    1. Ay, me ha faltado la palabra respeto en mi post. Tienes toda la razón, ni todo es bueno, ni todo es malo. Cada una lo hacemos lo mejor posible y seguro que nos equivocamos ¡seguro! pero también hacemos muchas cosas bien :) ¡Un abrazo!

  2. Se trata de ser conscientes de que cada persona es única e irrepetible, y por tanto cada madre y cada hijo lo es. Lo que a una familia le funciona y le hace sentir bien, a otra todo lo contrario. Obviamente cada uno tiene su visión de las cosas y sus opiniones o tendencias pero con un poco de respeto a la diferencia estaríamos todos mucho más a gusto. Un beso

    1. Eso eso, con respeto. Y yo quiero leer esas opiniones, claro, porque siempre va bien conocer otros puntos de vista. Pero desde el respeto, nunca desde el juicio. ¡Un abrazo fuerte!

  3. Me gusta tu postura, el respeto y los matices. Yo colecho, ahora ya colecho a pesar de haberr decidido pasar a mi niña a su habitación hace un mes. Todo mentira, al final lo que pasa es que yo me voy a la suya y duermo con ella y es que mientras continue con la lactancia el colecho es sencillamente la opción más lógica, espontánea y natural y lo otro intentos vanos de recuperar la cama para la pareja, ja ja ja. La familia que duerme unida permanece unida, pero es muy bonito de decir y un poquito más complicado de hacer, pues el papá a veces deserta y huye al sofá soñando con dormir de un tirón y poder rendir en el trabajo.
    En todo caso, dormir con mi hija es una de los mayores placeres de mi vida, la adoro, su olor, su tacto, sus manitas, su carita… Ay, no me lo perdería por nada del mundo
    Un abrazote Arantxa!

    1. Aquí también tenemos un padre desertor. Y hay veces que lo envidio… Pero la mayoría de veces necesito tener cerca a mi ratoncito. Y como dices, con lactancia es muy difícil no colechar. ¡Suerte en el paso a la habitación! :)

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