bebés prematuros

Hoy hablamos de BEBÉS PREMATUROS

Cuando Marian del blog Diario de una madre del siglo XXI me propuso hablar sobre bebés prematuros (desde su propia experiencia), me dio miedo no hacerlo bien. Es un tema muy delicado y que a muchas de nosotras se nos pasa por la cabeza en el momento del embarazo. Pero Marian lo trata de forma tan dulce y normalizada que estoy segura de que aprenderemos mucho con su experiencia. Aquí os dejo con ella. ¡Que disfrutéis la entrevista!

Me llamo Marian, tengo 37 años y soy madre de dos niños: uno de 3 años y medio y otro de casi 2. Soy periodista y en la actualidad ejerzo como freelance, y, como no me puedo estar quieta, estoy haciendo el doctorado en Filología Hispánica, aunque mi pobre tesis va muy despacito. Abrí mi blog, Diario de una madre del siglo XXI, hace año y medio para compartir mi experiencia como madre, ya que necesitaba un lugar de desahogo tras el nacimiento prematuro de mi segundo hijo. Con el tiempo el blog fue evolucionando y, además de maternidad, hablo de mi otra gran pasión: los libros. Sobre todo de literatura infantil, pero de vez en cuando también de alguna de mis lecturas. A veces me planteo abrir un segundo blog dedicado a los libros, pero, de momento, la vida ya no me da para ocuparme de tantas cosas.

1. Marian, descríbeme en tres palabras tu vida como madre.

¿Sólo tres? Con lo que me gusta enrollarme… Bueno, allá van: aprendizaje, felicidad… y… cansancio.

2. Hoy vamos a hablar de un tema difícil pero necesario: los bebés prematuros. Explícanos tu experiencia.

Es un tema muy duro y, aunque a veces he hablado de él en el blog, nunca lo he contado entero. Hoy compartiré con vosotros una versión (reducida) de mi experiencia. Cuando estaba en la 30ª semana de embarazo, sufrí un desprendimiento de placenta, por lo que tuvieron que hacerme una cesárea de urgencia.

Entre otras cosas, mi bebé, que pesó 1,5 kilos, nació con la enfermedad de la membrana hialina debido a que sus pulmones estaban poco desarrollados. Durante la primera semana estuvo muy grave y los médicos nos prepararon para lo peor, porque no parecía capaz de salir adelante. Sufría apneas muy prolongadas, tuvo una hemorragia pulmonar y cada vez era más difícil rescatarle. Creo que jamás he llorado y sufrido tanto como entonces. Incluso ahora, cuando os lo estoy contando, se me vuelven a saltar las lágrimas. Por suerte, mi hijo es un luchador y, gracias a la ayuda de un equipo médico infatigable, los “episodios” se fueron reduciendo hasta desaparecer. También el resto de aspectos fue a mejor. Dos transfusiones de sangre, no sé cuántas radiografías, electrocardiogramas, una punción lumbar… Al pobrecito le hicieron de todo. Estuvo casi dos meses en Neonatos, pero cuando salió de allí era un niño sano. Con tendencia a sufrir enfermedades respiratorias y un serio retraso madurativo, al que poco a poco vamos ganando la partida, pero sano.

3. ¿Te planteaste en algún momento del embarazo que esto podía pasar?

Nunca. Tuve un embarazo normal, a excepción de un leve sangrado en el primer trimestre, al que los médicos no dieron importancia. De hecho, jamás pudieron decirme a qué se debió el desprendimiento de placenta, ya que no cumplía ninguno de los parámetros por los que suele darse. Me tocó, simplemente. Jamás pensé que me podría encontrar en esa situación, al igual casi ninguna de las madres de las que conocí en Neonatos. Cada una estaba allí por un caso distinto, pero sólo una sabía de antemano que su embarazo, que era de riesgo, podía terminar junto a una incubadora.

4. Una vez tienes a tu pequeño en los brazos ¿cómo llevas personalmente esta nueva situación? ¿Y tu pareja?

Mi hijo estuvo con un respirador diez días. No pude cogerle en brazos hasta que se lo quitaron, sólo tocarle. Tenía tanto miedo a que se fuera sin haberle cogido en brazos ni una vez… En cuanto los médicos nos dieron permiso para cogerle en brazos sentí una alegría indescriptible. Mi marido estaba aterrado. Era tan pequeñito y tenía tantos cables y vías… Tuvimos la inmensa suerte que nuestro hospital era maravilloso. Neonatos estaba abierto las 24 horas del día para los padres, se practicaba el Método Canguro y todo el personal sanitario fomentaba la lactancia materna. Incluso en nuestro caso, con el peque sedado y con un tubo respiratorio, nos ayudaron un montón y mi pequeño sólo se alimentó con leche materna desde el principio (las primeras dos semanas por sonda).

Creo que todo eso fue fundamental para la recuperación de mi hijo y, cuando con casi dos meses y poco más de 2 kg. de peso nos fuimos a casa, estábamos felices y asustados. Porque la cosa no acababa al salir de Neonatos, sino que empezaba un nuevo período marcado por revisiones médicas, pruebas y rehabilitación, además de los cuidados normales de un bebé.

Me preguntabas por mi pareja. Pues tengo que decir que mi marido es un héroe. Con mi hijo mayor siempre pensé que era un padre estupendo, pero después de esta experiencia, en la que cuidó de todos nosotros con tanto cariño y dedicación, creo que es el mejor padre y marido del mundo.

5. Por lo que he leído en tu blog, ya eras madre de un pequeño cuando pasasteis por este momento. ¿Cómo llevaste el hecho de tener a tu hijo pequeño en el hospital y al grande en casa?

Fue muy difícil. La mayoría de los padres que estaban en Neonatos eran primerizos, así que prácticamente vivían allí, sobre todo las madres. Iban a casa el tiempo justo de dormir unas horas, darse una ducha y cambiarse de ropa. Yo tenía que compaginarlo con el cuidado de otro niño y eso lo complicaba todo. Por suerte, la familia se volcó. Las abuelas y los tíos fueron la mejor ayuda y mi marido y yo nos turnábamos para estar con ellos, aunque todo fue aún más difícil cuando a él se le acabó la baja por paternidad. Recuerdo vivir con una sensación de culpa constante: por no dedicarle más tiempo al mayor o por no estar junto al pequeño y dejarle “solito” en el hospital. Encima el mayor, que aún no tenía los 2 años, no entendía nada. El bebé había llegado, pero él no lo había visto. Papá y mamá todo el día fuera de casa, él de mano en mano y, como los niños son muy perceptivos, notaba la preocupación y la tristeza. Todo eso tuvo sus consecuencias en mi hijo mayor, claro, que se manifestaron posteriormente en unos fuertes celos, aunque ahora adora a su hermano pequeño.

6. Cuéntanos como fue el momento en el que dijiste: ¡mi bebé está perfecto!

Bueno, a nivel de salud mi bebé está perfecto desde que salió de Neonatos y eso da una gran sensación de alivio.

Pero las secuelas de los bebés prematuros siguen después del hospital. Quiero subrayar eso, porque parece que siempre que hablamos de prematuros la gente cree que, una vez salidos de Neonatos, ya son como cualquier otro niño y no es así.

Cada uno en grado distinto, claro, pero casi todos los niños con los que coincidí en Neonatos han tenido que hacer algún tipo de rehabilitación (ya por no hablar de otras cuestiones médicas). El bebé no ha tenido tiempo para desarrollarse del todo y eso puede implicar un retraso en el desarrollo físico y/o cognitivo. En el caso de mi hijo, hemos asistido a rehabilitación en un Centro de Atención Temprana hasta esta misma semana, que le han dado el alta, por lo que estamos de celebración. Los bebés prematuros, según dicen los profesionales, tardan entre 2 y 3 años en “ponerse al día” con los nacidos a término, no sólo en el peso, sino también en el desarrollo. Ha sido un trabajo duro, pero es un luchador y lo ha conseguido. En casa estamos tan felices que no tengo palabras para expresarlo.

7. Ahora tu niño pequeño ya no es tan pequeño (ya tiene más de año y medio si no me equivoco) y está perfectamente. ¿Qué le dirías a todas las madres que están pasando por un momento como el tuyo?

A los padres que están ahora mismo junto a una incubadora quiero enviarles todo mi cariño y decirles que mantengan la esperanza y la fuerza. Esos niños, que parecen tan frágiles, son unos luchadores de primera. Sé que, dentro de las diferencias de gravedad de cada caso, siempre es duro. Ningún padre está preparado para ver a su hijo en una incubadora, rodeado de máquinas y cables, y escuchar angustiosos partes médicos. Ni para llegar a casa con una cuna vacía, dejando a su pequeño en un hospital, aunque sepa que en ese momento es donde debe estar. En Neonatos hay mucho dolor, confusión y tristeza, pero también mucho amor. Y es necesario aferrarse a ese amor para afrontarlo.


El peque de Marian es un valiente y un luchador, al igual que toda la familia. Muchísimas gracias por querer compartir este momento tan duro con nosotros y mostrar una parte de ti que sé que no debe ser fácil. ¡Cada día estoy más contenta con esta sección! ¡Un abrazo muy muy fuerte Marian!

¿Conocías a Marian? ¿Que te ha parecido la entrevista? ¿Conoces algún caso de bebé prematuro? 

4 comentarios en “Hoy hablamos de BEBÉS PREMATUROS

    1. De verdad que me sacáis los colores. Lo importante es que todos tomemos consciencia de que esto puede pasar y poder afrontarlo de la mejor manera posible. Y de nuevo, ¡me alegro muchísimo que a tu pequeño ya le hayan dado el alta! ¡Un abrazo fuerte!

  1. Que dura y que bonita entrevista!! me ha encantado.
    Conozco dos historias de bebés prematuros, una de final feliz y otra no.

    La verdad es que deben ser momentos muy duros y el sentirte arropada y apoyada por todo tu entorno debe ser muy importante.

    Saludos

    1. A mi también me ha gustado mucho hacer esta entrevista. Es un caso que nunca esperes que te pase a ti… pero pasa. Y Marian lo explica de forma tan delicada… ¡Un abrazo!

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