Hoy hablamos con una MATRONA

Un domingo más, aquí estamos. Esta semana con Jade, de Matrona Online. Hablando de forma egoista, me ha encantado realizar esta entrevista porque tenia mil dudas que me ha solucionado con sus palabras. Te dejo con ella ;)

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Me llamo Jade y tengo 31 años. He dedicado buena parte de mi tiempo a estudiar (pese a que de adolescente no era muy buena estudiante), me fascina todo lo que podemos llegar a conocer y he caído en ese bucle en el que cuanto más sabes, más necesitas saber. Aún no tengo hijos (perrunos solamente, familia numerosa además). Soy de todo un poco, aunque ejerzo como matrona.

1. Jade, tienes un blog muy leído sobre maternidad en general. Explícanos como surge la idea de escribir este blog.

La idea surgió de las dudas de mis amigas embarazadas. Una de ellas tiene un blog y pensé que sería buena idea hablar de vez en cuando de temas que pudieran interesar a las embarazadas. Y así empezó… ¡pensando que sólo me leerían ellas!

2. Además del blog, tenías hasta hace poco consulta física en Madrid ¿verdad? ¿Qué es lo que más te gusta de esta profesión?

Hace unos pocos meses que dejé la consulta. Fue una decisión que me costó muchísimo tomar, era una actividad muy gratificante. El vínculo que se crea con una pareja es especial, se comparten miedos e ilusiones, se mantiene un contacto muy personal. Tenía la ventaja de que podía dedicar mucho tiempo a cada consulta (¡creo que ningún día llegué a salir a mi hora de la clínica!), para mí era un lujo poder atender durante más de 1 hora una consulta de lactancia, he aprendido mucho de las madres, no sólo ellas de mí. Desgraciadamente en la sanidad pública falta mucho personal, por lo que las consultas duran un suspiro. Tuve que dejarlo por incompatibilidad, pero me encantaría retomarlo en un futuro no muy lejano.

3. Como embarazada, sé que a veces nos ponemos algo pesadas con nuestros síntomas y es la matrona la persona que se encarga de tranquilizarnos. ¿Cuál dirías que es la parte más difícil de esta profesión?

No creo que os pongáis para nada pesadas, prefiero un millón de veces a una embarazada que consulte constantemente dudas que a otra que piense que es mejor no leer ni informarse. Como he dicho antes, existe un bucle en el que cuanto más sabes, más necesitas saber. Para mí la mayor tranquilidad la da la información y el saberse en buenas manos. Esa confianza sólo se logra resolviendo hasta la más mínima duda.

La parte más difícil es todo de lo que no hablo en el blog. Creo que tengo el mejor trabajo del mundo, pero por muchos avances que haya siguen sucediendo cosas terribles. Atender un parto de una mamá a la que acaban de comunicarle que su bebé no tiene latido cardiaco es demoledor. Estar en una ecografía de una embarazada rodeada de cardiólogos que estudian cómo operar en cuanto nazca a su hijo con una grave malformación en el corazón… Menos mal que son casos excepcionales, pero aunque seamos profesionales somos personas, es inevitable llevarte a casa un poco de su dolor en estos casos.

4. ¿Te has encontrado con situaciones desagradables en la consulta? ¿Cómo las gestionas?

Pues a menudo… las profesiones sanitarias (junto con los maestros) son las que más agresiones reciben. Hemos tenido que avisar a seguridad cuando algún familiar ha perdido los papeles, he tenido que consolar a una mujer en urgencias llorando desconsolada al saber que había abortado porque decía que si su pareja se enteraba la iba a dejar, alguna mujer se ha sincerado contándome que es víctima de malos tratos, he tenido que reparar desgarros brutales en mujeres con ablaciones y, una menos grave pero más habitual, he tenido que lidiar con los acompañantes de alguna mamá reciente que han soltado todos los tópicos posibles por su boca, por ejemplo: mamá que quiere colechar y amamantar, acompañada de su madre que insiste que con el poco pecho que tiene su leche no alimentará, que si mete a su bebé en la cama jamás querrá salir de ahí, que lo malcría llevándolo en brazos, que sin biberón no sabe cuánto come su hijo y llora por hambre… ¿Sabes una cosa que hacía en la preparación al parto y me encantaba? Los días que hablábamos de lactancia y cuidados y sueño del bebé pedía que vinieran los futuros abuelos a la clase también. No sólo servía para que los papás recientes no tuvieran que estar dando explicaciones en pleno postparto, sino que los abuelos se sentían muy agradecidos de que alguien contara con ellos y les refrescara la memoria en cuanto a lo que necesita un bebé. ¡Eran clases geniales!

5. Todas las matronas son distintas, pero ¿qué tres cualidades crees que debe tener una buena matrona?

¡Muy distintas! Me parece que la principal es querer mantenerse actualizada (y hacerlo). Lo que hoy está recomendado, en 7 años cambia por los nuevos estudios científicos. Si pensamos nada más recibir el título que ya lo sabemos todo, pronto nos quedaremos obsoletas. Además en ciencia no es todo blanco o negro, es interesante indagar cómo trabajan en otros lugares y qué resultados tienen.

Las otras cualidades (pero no menos importantes) son el respeto y la empatía. Pongamos que soy una crack, que estoy al tanto de toooda la evidencia científica en obstetricia hasta la fecha. Si me creo que yo lo valgo y que la mujer (bobita ella) no sabe de lo que va esto, que no ha estudiado… mal vamos. La evidencia dice que lo mejor es el pecho, pero la realidad es que hay mujeres que optan por la lactancia artificial, ¿quién soy yo para cuestionarle esto a una mujer?

Alguna vez me ha pasado que he atendido un parto que ha ido rapidísimo, en el que no ha dado tiempo a epidural, partos naturales, salvajes, intensos, sin la más mínima complicación… y en los que la mujer se ha quedado horrorizada después de comentar yo “¡menudo parto más bueno has tenido!” porque ellas no lo deseaban así en absoluto. Los protocolos y la evidencia están muy bien para guiarnos, pero no podemos dejar de escuchar a la mujer y aceptar lo que desea. Ahora para mí un buen parto es aquel en el que se han cumplido las expectativas de la mujer. Ni más ni menos.

Y por supuesto, fuera del parto, hay que dejar de “echar broncas” a las embarazadas por engordar (con explicar los riesgos es suficiente), hay que dedicar tiempo a orientar en anticoncepción, porque no todas las mujeres valoran igual todos los anticonceptivos… una buena matrona tiene que saber ponerse en la situación de cada mujer y respetar sus decisiones sin cuestionarlas.

6. Además de matrona, eres sexóloga. ¿Cuál de las dos profesiones te gusta más?

Matrona. Sin duda. Me parece más bonita mi labor, pero además me parece que es más fácil de llevar a cabo. Me explico: quien sufre de alguna disfunción sexual (eyaculación precoz, vaginismo, impotencia, anorgasmia…) tarda una media de 4 años y medio en consultar con un profesional. No somos profesionales conocidos, la mayoría de la gente acude para esos problemas a un médico, cuando el médico tiene unas pocas horas de formación en sexualidad a lo largo de toda su carrera, o a un psicólogo (yo estudio psicología y la sexualidad ocupa 1 sólo tema de una asignatura), como sexóloga tengo 2 años de formación de postgrado.

Falta difusión de la profesión, falta que se sepa que, además de para tratar esas dificultades, estamos para ayudar a solucionar problemas de pareja que nada tienen que ver con temas de genitales: convivencia, celos, rutina… Y la grandísima olvidada, la educación sexual. Me encanta la divulgación y sería feliz con algún proyecto educativo en este campo, pero el dinero que se destina a ello es ridículo. Cuando acabe psicología quiero aunar mi labor como matrona y como sexóloga en temas de infertilidad, de cambios en la pareja tras la llegada de los hijos, etcétera.

La labor de la matrona es mucho más conocida y está más valorada. Cuando digo que soy matrona, la gente sabe lo que hago, cuando digo que soy sexóloga se piensan que me sé todas las posturas del Kamasutra… y ya. Cuesta más llegar a la gente, sobre todo teniendo en cuenta que casi siempre que atiendo a alguien como matrona lo hago en una situación feliz para la pareja y cuando atiendo como sexóloga recibo a gente agobiada con su problema.

7. Por último, y desde tu visión como matrona. ¿Qué opinas de toda la polémica que ha generado la vacuna de la tos ferina?

Creo que las polémicas con las vacunas son cíclicas. La hay con la tos ferina, la hubo con la varicela, con la del VPH, con la meningitis… cada vez que hay un brote o aparece en los medios alguna muerte por una enfermedad evitable saltan las alarmas. La salud comunitaria es la disciplina encargada en organizar todo el tema de vacunas. Los calendarios de vacunación son así porque se han estudiado para ofrecer el mayor beneficio con los menores inconvenientes, teniendo en cuenta la dispersión geográfica de cada enfermedad. La vacuna de la tos ferina está incluida en la vacuna del tétanos. ¡Se ha cambiado tantas veces su pauta que ya he perdido la cuenta! Antes se recomendaba a los 14 años la última dosis y luego recuerdo cada 10 años, luego se eliminó ese recuerdo. Y ahora resulta que los bebés no reciben anticuerpos de sus madres y están desprotegidos hasta que pueden vacunarse.

Por supuesto también influye la corriente antivacunas que tan de moda se ha puesto y que facilita la transmisión y el repunte de enfermedades con consecuencias tan negativas como la tos ferina. Y tampoco olvidemos los presupuestos sanitarios… muchos programas son como son porque el dinero que hay para ellos es limitado. En sanidad siempre se busca el mayor beneficio al menor coste.

Y por añadir más… que en mi curriculum no hay ninguna titulación en “conocimientos maternales en el mundo 2.0”, pero estar en este mundillo me ha aportado una BARBARIDAD, así, en mayúsculas bien grandes. Porque lo que viene en los libros ahí está, pero para mí vale tanto la vivencia de una mujer como la teoría científica. A veces no he hecho nada “técnico” fuera de lo común, pero una mujer se ha sentido muy acompañada conmigo y con eso es con lo que se queda. Creo que podré tener 55 años y haber atendido a miles y miles de mujeres, que seguiré saliendo del trabajo y contando fascinada cada detalle de lo que he hecho ese día (a mi madre creo que la tengo frita ya). Y como puntito negativo pero esperanzador, hago un llamamiento público (con megáfono y subida a una silla, que se me oiga y vea bien) a todas las mujeres para que os informéis, teneis (tenemos) muchos derechos que se vulneran y en nuestra mano está evitarlo.

Hay que saber decir que no cuando no queremos algo, hay que saber poner una reclamación, hay que saber que nuestra voluntad está protegida por la ley y hay que respetarse más.

A veces somos nuestras propias enemigas y otras nos dejamos pisotear sólo porque quien tenemos enfrente lleva una bata blanca. Es cierto que la atención a veces deja mucho que desear, pero poquito a poquito vamos avanzando y ¡seguiremos mejorando!


¿Cómo te has quedado? Me ha encantado hablar con Jade. La verdad es que no demuestra solo conocimiento, sino ganas de conocer a la persona, de escucharla, de sentirse un poquito parte de la historia. Y eso es algo que falla muchas veces al visitar a nuestra matrona. ¡Gracias Jade! ¡Seguro que haces muy felices a las personas que pasan por tus manos!

¿Que te ha parecido la entrevista? ¿Tu matrona también es comprensiva o tienes una un poco más cuadriculada? 

Si quieres leer el resto de entrevistas, aquí tienes un resumen 😉

4 comentarios en “Hoy hablamos con una MATRONA

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