yo confieso

Yo confieso

Yo confieso que no es nada fácil ser madre. Que han pasado más de cuatro meses y aún hay días que miro a Manuel y pienso ¿seré capaz? Y luego me digo a mi misma, me convenzo, de que claro que sí, que yo puedo con esto y con mucho más.

Y es que aún hay días que se me hace cuesta arriba, que necesito coger aire, respirar de forma consciente, inspirar con fuerza y soltar el aire muy despacio. Y mirarme y reconocerme en este nuevo papel. Que no quiero que sea el único. Porque soy madre, pero también quiero ser muchas cosas más. Y cuesta. Cuesta quitarte la culpa de encima. Decidir entre empezar a trabajar y que otros te críen y cuiden a tu bebé o quedarte en casa cuidándolo tu. Y hay días que dices sí, empiezo a trabajar, y me da igual que me reconozcan o no. Lo único que quiero es por unas horas, además de madre seguir siendo mujer, hija, amiga.

YO CONFIESO QUE NO PUEDO MÁS

Y sientes culpabilidad cuando piensas todo esto, cuando te lo tienes que callar para no parecer mala madre. Porque está en nuestra naturaleza ser madres y una vez que lo eres, no puedes quejarte. Que poder decir que estoy cansada, que necesito dormir o que hoy no me apetece cocinar debería poder decirse con total libertad. Pero no. Se nos pide que con el carné de madre también tenemos que ser fuertes. No hace falta dormir, no hace falta descansar, no necesitamos ser nosotras mismas. Y por supuesto, está prohibido quejarse. 

Hace ya algunos meses te explicaba que no puedo con todo. Han pasado tres meses desde esa entrada y me sigo reconociendo. Sí, me habría gustado escribir que ahora soy perfecta. Pero no. No lo he sido durante mis casi 29 años de vida ¿porque lo voy a ser ahora? 

¿Tu también sientes que se nos exige ser perfectas? ¿Te has sentido alguna vez como yo?

20 comentarios en “Yo confieso

  1. Alguna vez??? Me siento así casi cada día.
    La verdad es que no nos podemos quejar. Tenemos que ser unas super mamás. Sacrificadas, amorosas y dispuestas a todo.
    En esa época estival me mata no poder estar con ella tanto como quisiera y al final pasa lo que pasa. Que la culpabilidad toma conciencia y es un sin vivir.
    Muchos ánimos. No estás sola

    Muas

    1. La verdad es que nos sentimos culpables tanto si nos quedamos en casa como si nos vamos a trabajar. Parece que el concepto de madre va siempre unido a culpabilidad. Una pena. ¡Un abrazo muy fuerte!

  2. Hola guapa! Pero si es totalmente normal! Llevábamos toda la vida siendo muchas cosas y la maternidad absorve tanto que muchas solo las podemos seguir haciendo a medias o ni eso.
    Pero como cualquier cosa que requiere muchas horas, el día tiene 24 y no mas, no podemos clonarnos!
    El momento de volver al trabajo va a ser duro, pero cuando sientas que lo necesitas, escúchate, la buena madre es la que se escucha también a ella, si estás bien, lo harás mejor que si te sientes frustrada y eso no te deja disfrutar de la maternidad.
    Yo disfrutaba mucho con mi hijo, tanto que dejé otras cosas que me llenaban porque él me gustaba mas, me encanta estar con bebés, me dedicaba al cuidado de personas y es mi vocación, porque me recordaba a mi trabajo.

    Pero yo confieso que el peque ya me agota y no voy a permitir que me vea todo el día frustrada y agotada porque no llego a todo, necesita mas energía y alegría, mas horas. Si la casa y demás necesitan 4-5h, las mascotas 1h, etc etc, al final sumo y me salen días de 30h y es imposible.
    Así que he contratado una niñera y yo que adoro a mi hijo y tantos niños he cuidado, pues reconozco mis límites, necesito ayuda, para tener un hijo entretenido y feliz sin que tenga que rogar atención.mientras limpio, un hogar sano y sobre todo, ser una mujer feliz . Las guarderías son una ayuda para cuando las necesitemos, si necesitas niñera, abuelas o guarde, adelante!!!
    Haz lo que te haga sentir mejor y darás lo mejor de ti a tu niño. Todas nos cansamos, es muy duro!!! No es de mala madre quere lo mejor para tu niño! No te lo cría otro, seguirás cuidándole al llegar a casa y él feliz de añadir cuidadores, aportan muchas novedades, los bebés adoran ser queridos cuanto mas, mejor. Un abrazo

    1. En primer lugar, ¡mil gracias por tus palabras! La verdad es que también es importante ser conscientes de que no podemos con todo, que tambien necesitamos descansar. El día tiene 24 horas, pero no todas son para trabajar, cuidar y entretener. También necesitamos descansar, cuidarnos nosotras y coger fuerzas. Y lo que parece tan natural explicado así, no me parece tan normal cuando lo intento llevar a la práctica. Será cuestión de tiempo y de aprender a conocerme mejor. ¡Un abrazo fuerte!

  3. Tranquila que no eres la única. Yo ahora me siento agobiada porque me incorporó al trabajo en 15 días dejando al peque con 4 meses y 15 días….y me siento fatal porque no se como nos vamos adaptar los dos con el tema lactancia…y me parece que solo yo se lo que tiene y como calmarlo y más ahora que parece que la calor y la boca empieza hacer mella…en fin…ese es nuestro papel día a día.

    1. Sí, en eso tienes razón. Quiero creer que a quien se lo dejemos sabrán cuidarlo, pero como nosotras… Mucho ánimo, tiene que ser muy duro separarse de el pequeño. ¡Un abrazo fuerte!

  4. Este es el gran fraude de nuestra época: el vender que somos todas superwoman. Listas, guapas, perfectas, siempre contentas y felices, sin derecho a la réplica, y aunque no lo parezca es un estereotipo tremendamente machista. Lo cierto es que somos personas, con los mismo deseos y necesidades que antes de convertirnos en madres. Yo adoro a mis hijas, las quiero con locura, a veces las miro mientras se bañan o duermen y se me derrite el corazón, pero me extenúan, me llevan al límite de mis fuerzas y eso me hace gritar más de la cuenta, enfadarme más de la cuenta. Y luego, claro, me arrepiento. No podemos ser perfectas y, en realidad, nadie, más que nosotras, nos lo exige. Así que yo confieso, como tú, que necesito un respiro. Que no puedo más. Que no doy más de mi. Y la culpa para quien la quiera…

    1. Pues me quedo con tu última frase, la culpa para quien la quiera. Que difícil es aceptarnos y aceptar que somos personas, con nuestros errores, nuestras capacidade y nuestra forma de ser. ¡Un abrazo fuerte!

  5. Me ha encantado tu “confesión “. He de confesar también que, a mis 33 años y con tres niños (de 6, 3 años y una bebé de 6 meses) no sólo me he sentido así sino que he aprendido a intentar que no me afecte el pensar que sí hay madres perfectas (imagino que las hay… pero menos ).
    Si quieres reírte un poquito y dejar de pensar que eres la única pásate por mi blog y lee esta entrada
    http://uncorchoenlacocina.blogspot.com.es/2016/05/soy-de-esas-madres-que.html?m=1

    Un abrazo!

    1. Yo creo que no las hay, porque no hay tampoco personas perfectas. Hay días mejores y días peores pero mientras haya amor, todo se puede solucionar :) ¡Paso por tu blog! ¡Un abrazo!

  6. Hola.
    Asi se siento yo cada dia y no trabajo. Me quede parada y justo me quede embarazada. En un primer momento decidi no buscar trabajo hasta que mi peque tuviera unos 9 meses, pero al final he tenido que esperar mas por una operación que tenian que hacerle a mi niño que ya tiene 21 mes. Y seguramente en septiembre lo tengan que volver a operar. Asi que me paso las 24 horas del dia con él, que es genial lo disfruto mucho. Pero a veces no puedo más y solo tengo ganas de llorar. Recinozco que de vez en cuando hace falta desconectar y estoy deseando trabajar y todo eso me hace sentir culpable y mal.
    Asi qye gracias. Viene muy bien leer a alguien que se siente como tú.
    Un saludo

    1. Parece que si lloramos o nos sentimos mal somos peores madres. Y creo que no. Un trabajo tiene horario, el nuestro no. Son 24 horas y es normal estar cansadas, tener ganas de llorar. Solo hay que saber cuando parar, respirar un poquito y volver a coger la rutina con ganas. Y con mucho amor ;) ¡Un abrazo fuerte!

  7. Ánimo Arantxa, es difícil pero es así.
    Lo bonito es muy bonito pero la parte oscura de la maternidad no se va a esfumar, también estará siempre ahí. Porque es un acto que supone mucho esfuerzo, pero que aporta mucho amor. Amor del bueno, con mayúsculas, del que se recibe tanto como se da. Y eso, nadie más que tu hijo puede ofrecértelo. Hay que hacerse a la idea (eso es lo más difícil) de que nada es siempre maravilloso, pero por suerte, tampoco es siempre agotador.

    Y muchas veces no es sólo el gran esfuerzo físico y mental que exige, sino soportar la carga que quienes están alrededor nos imponen con sus consejos (que parece que hay que obedecer), sus frustraciones personales (que intentan cargar en nosotras) o esas ayudas que parecen desinteresadas (y en realidad no lo son). Hay que intentar flotar por encima de todo esto, y además, también de la culpa y del cansancio.

    Nadie dijo que fuese fácil, nos cuentan sólo lo bonito. Es el mecanismo que la humanidad trae “de serie” para no extinguirse, ya que muchas personas se lo pensarían mucho antes de tener hijos si supieran lo que supone realmente. Sólo las personas más seguras, las más convencidas, las más valientes y las más generosas lo harían, pero quizá no fuesen suficientes… y eso a la especie en general, no le interesa por lo que ya he dicho.

    Pero, mira… a pesar de todo:
    Yo os confieso que me he quedado con las ganas de un tercer baby.
    No digo más :)

    1. Mónica, yo cada noche, cuando mi enano duerme y se respira paz, le digo a mi chico: oye ¿vamos a por el segundo? Y mientras lo pienso me digo a mi misma que estoy loca, pero que vale la pena. Los momentos difíciles, de estrés, de no poder más no tienen nada que ver con los momentos plenos, donde una sonrisa o una mirada lo llenan todo. Muchísimas gracias por tus palabras bonita, no sabes lo necesarias que son muchas veces :) ¡Un abrazo!

  8. Te entiendo perfectisimamente. Yo si me quejo demasiado lo que obtengo de los demas es: “no tienes paciencia” si estoy cansada no se lo creen. Como no trabajo fuera de casa… pero dentro de esta si que lo hago y mucho.
    Para no dejar de ser yo misma (aunque hay días en los que ni me acuerdo de como era antes de ser madre) en los ratos que mi enana se echa la siesta aprovecho para leeros, ver algun capitulo o coser… y si no fuera por esos ratitos!! Cuanta falta hace desconectar aunque sea media hora…
    Hay días que se hacen cuesta arriba pero la rutina (en mi caso) es una tabla de salvación.
    Te mando un beso grande! Ánimo!

    1. Tienes toda la razón, que bien va la rutina, esos momentos para ti en que, además de madre, eres mujer. Cuesta mucho, pero también vale la pena cada día. ¡Un abrazo!

  9. mi Ema aún no nace y me hago esa pregunta de ¿Seré capaz?…la maternidad es un rol desafiante y le tengo mucho respeto y miedo….pero no me cabe duda de que lo estás haciendo bien…como me dijeron por ahí: “Esas mamás que dicen desvivirse y ser solo madres y estar encima del crió y que opinan de tu forma de hacer maternidad y que dicen que eres mala madre…..al final, son más mala madre que una”

    1. ¿Sabes qué? Que se puede. Poco a poco, sin exigirse más de lo necesario, viviendo el día a día y superando momentos difíciles. Y disfrutándolo a tope ¡por supuesto! ¡Un abrazo!

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